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Polo Flores, muralista mexiquense olvidado

Jorge Herrera Valenzuela

Polo Flores, muralista mexiquense olvidado

Cultura

Abril 12, 2016 23:14 hrs.
Cultura Nacional › México Ciudad de México
Jorge Herrera Valenzuela › diarioalmomento.com

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Lo conocí y conversamos en muchos momentos. Hombre sencillo que nació enamorado del arte pictórico. Estudioso que siempre compartió sus conocimientos. Extraodinario muralista que nos dejó una amplia obra y en sus 82 años de vida, los cumplió en enero pasado, se caracterizó por su jovialidad y buen trato con sus semejantes. La realización cumbre: el Cosmovitral del Jardín Botánico, en el corazón de Toluca, en un edificio porfiriano que durante sesenta y cinco años fue el emblemático Mercado 16 de Septiembre, donde se comía el más exquisito ’taco placero’ compuesto de sesenta ingredientes.
El domingo 3 de este mes en la capital del Estado de México falleció el pintor, muralista y escultor Leopoldo Flores Valdés. Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma del Estado de México. Reconocido internacionalmente como muralista. En este apartado del arte figuran los tres grandes: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, así como Juan O Gorman, Rufino Tamayo, Roberto Montenegro, Federico Cantú, Jorge González Camarena, Pablo O Higgins y Gerardo Murillo Cornadó ’Dr. Atl’.
Polo nos dejó tres extraodinarios murales. Titulado ’Periplo Plástico’, lo encontramos en el Museo de Arte Moderno del Centro Cultural Mexiquense; ’La Cátedra de la Justicia’ lo realizó en los muros de la Escuela Judicial del Estado de México. En 2007 concluyó su obra ’Justicia Supremo Poder’, en los interiores de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El modesto artista se inició como estudiante en la tradicional escuela ’La Esmeralda’, en la Colonia Guerrero, del entonces Distrito Federal, muy cerca del panteón-museo de San Fernando. Becado se fue a la Escuela Superior de Bellas Artes de París y al regresar participó en varias exposiciones colectivas, siendo la principal en 1968 en el Palacio de Bellas Artes, en ocasión de los Juegos Olímpicos.
EL MARAVILLOSO COSMOVITRAL
Cuando la modernización se dio en la ciudad famosa por sus chorizos y se puso fin al Mercado 16 de Septiembre, ubicado al Oriente de la Plaza de los Mártires y del Palacio de Gobierno, se proyectó la creación del Jardín Botánico, uno de los más grandes del mundo. El 5 de julio de 1980 quedó convertido en uno de los principales atractivos para los mexiquenses, para los turistas nacionales y extranjeros. Diez años más tarde quedaría terminado el espectacular Cosmovitral, que consolidó ’sueños y realidades’ del artista nacido en San Simonito, en Tenancingo de Degollado.
Recordamos al artista hablando con mucha emoción de los trabajos que fue ejecutando para dejarnos su obra de 500,000 fragmentos de vidrio de 28 diferentes colores, en cuya elaboración participó Bernabé Fernández. El maestro Flores Valdés durante un año elaboró, revisó, modificó y perfeccionó el diseño del mural compuesto de 48 vitrales, con una estructura metálica de 75 cañuelas de plomo. Con el creador de esta maravillosa obra de arte, trabajaron alrededor de cien personas.
A veintiséis años de estar abierto al público, se cuenta por millones el número de visitantes que han admirado cada uno de los vitrales, cuyo recorrido lo podemos iniciar en el punto que deseemos, por eso siempre ha dicho que es una muestra artística ’sin principio ni final’ y que se sintetiza bajo el rubro de ’Relación del Hombre con el Universo’; en un libro este muralista mexiquense nos da una amplia y detallada explicación de una obra que está ligada al didáctico Jardín Botánico de unos 3,200 metros cuadrados, donde hay plantas, árboles y arbustos, originarios del Estado de México, de varios Estados de la República y algunos procedentes de diversas partes del mundo.
Durante la visita, en el recorrido, encontraremos en una rotonda sobre un pequeño pedestal, el busto del japonés Eizi Matuda, quien durante 28 años se dedicó a la clasificación de más de seis mil plantas y nos heredó el herbolario del Estado de México.
En el inicio del comentario referí ’el taco placero’ que preparaban en gigantescas cazuelas de barro, mezclando entre otros ingredientes: barbacoa, carnitas, chicharrón, aguacate, cebolla, cilantro, jaras, guajes, charales frescos (pescaditos), queso panela, nopales, papas, pápalos, sal al gusto y cada quien le ponía la salsa molcajeteada verde o roja, también con ’chiles curados’. Sin duda, el taco placero, es una joya de la gastronomía mexiquense.
PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿Las autoridades encargadas de los asuntos culturales en el Estado de México o las municipales de Toluca o de Tenancingo, tendrán programado algún acto para recordar a este ilustre muralista, pintor y escultor?
jherrera@live.com.mx

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